Comprendido
lo que recién fue expuesto resulta fácil comprender que el abordaje
terapéutico del dolor debe incluir el tratamiento de los tejidos del
cuerpo y cuando sea necesario la reprogramación de nuestro sistema de
alarma que se ha sensibilizado y envía señales dolorosas aún cuando no
las necesitamos.
La
sesión de trabajo es una interacción entre el terapueta y el paciente,
donde el primero propone diferentes trabajos interactivos para lograr el
alivio del dolor. Éstos incluyen:
- Una comprensión clara y profunda de lo que está ocurriendo con el dolor que incluye el esclarecimiento de creencias erróneas con respecto al vínculo entre el dolor y lesiones del tejido, malas posturas, estiramiento y fuerza muscular.
- Un trabajo específico de movimiento inherente reprogramador del sistema nervioso, de gran importancia para el alivio deseado.
- Un abordaje manual suave y profundo, cuyo objetivo es reestablecer la normalidad en los tejidos y el funcionamiento adecuado del sistema nervioso, incluyendo también el estímulo de respuestas endocrinas, circulatorias e inmunitarias relevantes para el proceso.
- Una estrategia para un eventual trabajo fuera de la consulta..
En
última instancia, el objetivo es generar un estado donde el paciente
libere sus mecanismos de salud y su talento (en general inconciente)
para aliviar su dolor. Todos poseemos esa capacidad y ese poder. Somos
los dueños de lo que nos pasa o nos duele y también del gran poder
interno para abordar eso que nos sucede. Recuperar ese poder es el
camino hacia el alivio y hacia un ser más presente, libre y pleno.